Padre Franciscus Petrus: La experiencia que hace falta
23/12/2004
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Se trata de el Padre Franciscus Petrus Vanderhoff Boersma, quien obtuvo el “Reconocimiento al Compromiso por los Demás” en el 2002.
Por su intensa labor para mejorar la vida de la población indígena, recuperar la sabiduría ancestral y revalorar la naturaleza y la vida, este año el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), A.C. entregó el “Reconocimiento al Compromiso por los Demás” 2002 al Padre Franciscus Petrus Vanderhoff Boersma. ¿Quién es el Padre Franciscus Petrus Vanderhoff Boersma ? El padre Vanderhoff Boersma nació en Holanda en 1939. Inició sus estudios en un seminario de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón y posteriormente estudió Filosofía y Teología, con un doctorado en Misiones y Antropología Política. En 1968 se ordenó sacerdote y al año siguiente viajó a Canadá para dar clases en varias universidades. Al mismo tiempo trabajó en Chile, en el Departamento de Misiones del CELAM, donde conoció varios proyectos pastorales y sociales para indígenas. A raíz de una invitación de Don Sergio Méndez Arceo, llegó a la Ciudad de México en 1980 a fin de integrarse a un proyecto para refugiados latinoamericanos y al Centro de Estudios Ecuménicos. Su decisión de ser sacerdote-obrero lo llevó a trabajar en una fábrica de automóviles y en una imprenta independiente, mientras atendía pastoralmente a los barrios populares de Emiliano Zapata y Carmen Serdán. Don Sergio lo invitó a trabajar en la diócesis de Tehuantepec, donde participó en proyectos para indígenas, al mismo tiempo que era jornalero y campesino en la comunidad zapoteca de Barranca Colorada, en Ixtaltepec. Los indígenas de la región llevaban cultivando café por más de 100 años, pero tenían dificultades para venderlo por carecer de medios de transporte, por lo que se veían obligados a utilizar intermediarios. Además, estaban endeudados con préstamos a tasas de interés altas y utilizaban fertilizantes y pesticidas químicos que afectaban la tierra. Para enfrentar esta problemática y con el apoyo del equipo misionero de Santa María Guienagati, el Padre VanderHoff fundó en 1982 la Unión de Comunidades Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI). Esta organización de campesinos indígenas productores de café busca desarrollar un espíritu crítico en sus socios para que puedan decidir el rumbo de su vida, retomar los valores y cultura de sus antepasados y organizarse para tener alimentos, actuar con solidaridad y practicar la justicia y la hermandad. Desde 1985, la UCIRI produce café orgánico debidamente inspeccionado y certificado. La organización desea mantener fértil su tierra, por lo que no utiliza fertilizantes químicos, sino abono orgánico y composta. Actualmente, la Unión está integrada por 49 comunidades con 2,780 socios activos, y vende café verde y soluble en el mercado nacional, en varios países de la Unión Europea, Canadá, Estados Unidos y Japón. La organización comercializa su producto con la importadora Intercambio Justo, que trabaja con un esquema que incluye: la eliminación de intermediarios, un precio razonable, acceso al crédito, apoyo para organizaciones campesinas democráticas y prácticas agrícolas sustentables. Con los recursos generados, los campesinos han podido mejorar sus viviendas y han invertido en la construcción de carreteras. Además, crearon una pequeña fábrica de mezclilla y una compañía de autobuses que brinda servicio de transporte a otras comunidades de la sierra oaxaqueña, al mismo tiempo que han logrado tener escuelas, centros de salud y comida para todas las familias. La valentía con la que el Padre VanderHoff asumió su compromiso de ayuda a las comunidades de Oaxaca, uno de los estados más pobres de nuestro país, ha sido inspiración para otros; en Chiapas, Costa Rica, Perú y Colombia se han creado organizaciones similares. De esta manera, la Unión ha generado un nuevo esquema de trabajo y de producción que se multiplica. Un camino novedoso y sustentable que ha permitido a los indígenas tomar las riendas de su propio desarrollo, bajo la premisa de que luchar por la tierra es luchar por la vida.
HacesFalta Cemefi
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