La Planeación y Gestión Estratégica de Responsabilidad y Compromiso Social
26/02/2011
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Un Reto para Universidades Latinoamericanas
Por Ivett Navarro Red Iberoamericana de Compromiso Social y Voluntariado Universitario De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), “América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo. Por lo tanto, avanzar hacia una mejor distribución de los ingresos y otros activos sigue siendo una de las tareas pendientes más importantes en el futuro”[1]. Esta desigualdad vulnera profundamente a la dignidad humana. La falta de opciones educativas y laborales, así como la falta de acceso a servicios de salud adecuados que sufre la mayor parte de la población latinoamericana, entre otras graves carencias, se traducen en vulnerabilidad y falta de oportunidades de desarrollo, y repercuten directamente en la calidad de vida de las personas. Ante esta realidad, es oportuno destacar la importancia y los beneficios del compromiso social en general, y del voluntariado en particular. Entre otras cosas, es constructor de capital social y un gran productor de bienes y servicios sociales, tal como lo demuestra Bernardo Kliksberg, Director del Fondo Fiduciario España-PNUD "Hacia un desarrollo integrado e inclusivo en América Latina", en su artículo “Siete tesis sobre el voluntariado en América Latina”[2]. Un ejemplo relevante de lo anterior es la acción social desarrollada desde el ámbito universitario a través de sus diversas modalidades. La universidad, como actor social, tiene una gran ventaja: las comunidades universitarias, además de experiencia y conocimiento, tienen los ideales y la valentía para no creer en imposibles, la esperanza y la generosidad que nos llevan a trabajar y no quedarnos con los brazos cruzados. Tienen la capacidad de transformar la indignación que frustra en indignación que transforma, esa que es capaz de cambiar las situaciones más adversas. La Universidad tiene un papel fundamental y estratégico para que los ideales universales de igualdad, equidad y justicia sean una realidad. Sin embargo, también es cierto que el compromiso social y voluntariado universitario enfrenta grandes retos debido, en palabras de María Nieves Tapia, Directora Académica del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS), “a la complejidad de ese objeto de estudio, y la escasez de información sistemática y confiable a nivel regional.” Y continúa la Dra. Tapia: “Si resulta difícil saber con precisión cuántos estudiantes universitarios hay hoy en América Latina, mucho más difícil es saber cuántos de ellos realizan alguna actividad solidaria. No sólo no existen estadísticas regionales al respecto, sino que todavía no contamos con marcos conceptuales comunes, ni metodologías de investigación suficientemente probadas para el análisis de estas iniciativas. La mayoría de la información sobre las prácticas solidarias universitarias proviene normalmente de sus propios protagonistas, y presentan registros sumamente desparejos: en algunos casos los relatos no exceden lo puramente descriptivo y vivencial, a veces se da por sabida información que sólo conocen los participantes directos, o se omiten los datos que distorsionarían una imagen idílica de la actividad.”[3] Para lograr un desarrollo social eficaz y sostenido, es de suma importancia que la labor universitaria se desarrolle sobre la base de una planeación y gestión estratégica de proyectos que partan de un diagnostico del contexto social y de las necesidades prioritarias de la sociedad sobre la que se trabaja, que se diseñen y ejecuten con la metodología y acompañamientos académicos adecuados, y que se evalúen con indicadores pertinentes que permitan conocer tanto el impacto que esos proyectos tienen en la formación personal y profesional de quienes participan, como el impacto social e institucional de los mismos. Las autoridades universitarias tienen la gran responsabilidad de institucionalizar y profesionalizar sus áreas de compromiso social y voluntariado, ya que lo que hagan, o dejen de hacer, redundará no sólo en sus comunidades académicas sino en beneficio o deterioro de toda la sociedad. Porque, como dice el escritor Eduardo Galeano, “al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
HacesFalta Cemefi
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