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LA HORA DEL VOLUNTARIADO

09/04/2011

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En un mundo que ha alcanzando progresos tecnológicos acelerados, en ámbitos múltiples se presentan gruesas paradojas.
Fuente: El Diario de los Andes.
escrito por Bernardo Kliksberg

En un mundo que ha alcanzando progresos tecnológicos acelerados, en ámbitos múltiples, que recorren la informática, las ciencia de las comunicaciones, la biogenética, la ciencia de los materiales, la robótica, el internet, y muchos otros, que le permiten proveer bienes y servicios para una población mayor a la actual, se presentan gruesas paradojas.

Mientras se podrían producir alimentos para más de 9.000 millones de personas, 1.020 millones padecen hambre a diario. En tanto que las posibilidades tecnológicas podrían dar soluciones rápidas a los grandes temas del agua, más de 900 millones carecen de agua potable, y 2.600 millones no tienen una instalación sanitaria.

Hambre, sed, falta de viviendas mínimas, grandes masas excluidas del trabajo, muestran que hay graves deficiencias de "sabiduría social" en la construcción de las sociedades contemporánea. Una de las mayores muy incidente en las anteriores, son las pronunciadas inequidades. Según un estudio de la Universidad de las Naciones Unidas, el 10% más rico es el dueño del 85% del patrimonio mundial, mientras que el 50% más pobre tiene menos del 1%.

Cuestiones como las del hambre y la falta de agua potable, no responden sólo a déficits de producción. Cuanto mayor sea la producción mejor pero hay un tema de "acceso", que está medrado por las agudas desigualdades. Así América Latina que produce alimentos anualmente para tres veces su población, tiene un 16% de niños desnutridos, y 53 millones de personas con hambre. El Continente que cuenta con la tercera parte de las aguas limpias del planeta, tiene 50 millones de personas sin agua potable, y 119 millones sin instalaciones sanitarias.

Estas paradojas las pagan caro los más débiles. Mientras en los países ricos mueren sólo 3 de cada 1.000 niños antes de cumplir un año, en los pobres son más de 100. Casi 10 millones de niños mueren anualmente por males totalmente evitables. 2 millones por neumonía porque sus familias no cuentan con los 0.35 centavos de dólares para los antibióticos necesarios, un millón por malaria cuando una red mosquitero cuesta 5 dolares,1.800.000 por diarreas directamente ligadas a la ingestión de agua en mal estado, falta de sanitarios, e higiene pobre. La desnutrición es el 35% de todas las muertes mundiales de niños.

500.000 madres mueren anualmente durante el embarazo o el parto, muertes vinculadas a la pobreza y evitables.

Todos estos problemas fueron agravados por la crisis mundial, que generó 100 millones más de hambrientos, y aumentó fuertemente las cifras de deserción escolar, y las dificultades en salud pública.

Entre las voces que se han alzado con más fuerza en este siglo para denunciar estas paradojas éticas inadmisibles, exigir acciones, y actuar están las organizaciones voluntarias que por ello se han ganado el respeto universal.

Organizaciones como Amnistía Internacional, GreenPeace, Human Right Watch, Médicos sin Fronteras, Acción contra el Hambre, y muchas otras se han convertido en una referencia moral universal.

En diversos países los jóvenes muestran una altísima adhesión a las metas y la acción del movimiento voluntario. Las ONGs figuran así entre las organizaciones que tienen más credibilidad pública en las encuestas en países como España, Argentina, USA, diversos países europeos, Israel, y otros.

Las ONGS más destacadas del planeta han actuado con frecuencia como contrapesos de las grandes concentraciones de poder económico. En países como USA por ejemplo fueron fundamentales en la gran lucha llevada a cabo por la sociedad civil para reducir el consumo de tabaco, uno de las principales causas de muerte, logrando éxitos resonantes.

El voluntariado universitario es una de las mayores potenciales de voluntariado con que cuenta la región.

Por otra parte, el valor educativo que tiene la realización misma de la labor voluntaria tiene pocos parangones posibles.

En América Latina urge fortalecer el voluntariado frente a los exigentes retos que presenta la región, donde a pesar de los avances, 190 millones de personas se hallan por debajo del umbral de pobreza, y una cuarta parte de los jóvenes están fuera del mercado de trabajo y del sistema educativo.







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