Donar: Tiempo y talento por una buena causa
30/07/2003
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Aprender a ayudar no es sólo cuestión de regalarle unos pesos a alguien solo porque parece no tenerlos.
Durante una actividad de recolección de libros para la creación de una biblioteca pública, un niño de escasos recursos se acercó al grupo y comenzó detenidamente a ver cada página de un cuaderno para colorear de Peter Pan. Se acerco a mi comentándome que por ahí, entre los libros donados, había uno que le servía a él para estudiar, me lo pidió a cambio de uno que guardaba en su casa, mas bonito dijo, prometiéndome que él lo traería más tarde, accedí a dárselo sin titubear. El niño no regresó más. En realidad, esta situación lejos de molestarme me causó gracia y el libro seguramente cumplió su fin. El dejar que ese pequeño fuera parte de mi cuento, me enseñó que hay necesidades latentes en las personas. En algunos casos, el hambre; la sed, el frío y las altas temperaturas (sin menospreciar su impacto), parecen juguetes junto a las necesidades emocionales; junto a la necesidad de sentirse amado y comprendido en su entorno. Estoy segura que muchos de ustedes lo han vivido, haz memoria: posiblemente en la mirada de un hombre sentado en la banqueta , talvez en la desilusión de una mujer solicitando medicina para su niña ó en una mano extendida sin rostro pidiendo ayuda para sabe dios que... incluso tememos voltear para no darle un nombre y dejarlo como un simple desconocido. Aprender a ayudar no es sólo cuestión de regalarle unos pesos a alguien solo porque parece no tenerlos; no es justo compadecer a los que no tienen la suerte de los demás. He comprendido que extender la mano y otorgarla solidariamente, es también comprenderlos. Todos necesitamos un gota de amor al día y precisamente en esos casos, necesitamos un abrazo de apoyo, una caricia amorosa o una mirada esperanzadora... ¿Puedes hoy dar amor al prójimo? Es muy posible que lo necesite tanto como tu. Día a día hay más personas y grupos dispuestos a dar algo a la sociedad en que se desenvuelven, esto me da gusto. Me entusiasma saber que la gente se interesa en ayudar al ver falta de apoyo en su comunidad. Gracias a que existen estas personas, hoy día hay muchos proyectos interesantes para ofrecer apoyo, para donar, para hacer sonreír a alguien. Y déjame confesarte que es sumamente agradable participar en ellos, si ya lo has hecho, sabes de qué estoy hablando: la satisfacción de dar un peso a quien lo necesita, un taco o incluso un órgano. Pero hay algo que en ocasiones es mucho más gratificante: ser parte de esos programas donando talento y tiempo. El talento y el tiempo son recursos sumamente valiosos que podemos otorgar, nos benefician pues con ellos generamos grandes ideas, saciamos la necesidad de compañía o reforzamos proyectos. Curioseando en el reciente Encuentro Yoreme, ví una gran idea que se convirtió en fuente de empleo para mujeres indígenas de Chihuahua: Unas figuritas elaboradas con fibras y semillas orgánicas de hortaliza, hechas a mano por mujeres indígenas que pertenecen a las culturas Tarahumaras y Tepehuanas. Unas lindas palomas y estrellas cuya sugerencia de uso, es adornar los arbolitos navideños pero; cuando consideres que ya no lucen lindas, puedes sembrarlas y las semillas germinarán. El grupo que realiza esta curiosa artesanía se llama: MITYTAC, Mujeres Indígenas Tepehuanas y Tarahumaras, A.C. Ellas viven en la Sierra Tarahumara. Esto es un ejemplo de donar tiempo y talento a una causa; como verán, muchas veces no es sólo cuestión de dar un peso o un taquito, también se ayuda enseñando a pescar. No hay necesidad de escribir melodramáticamente sobre la situación de los niños de la calle o las experiencias que yo tuve, o las personas que tu conociste o las que te faltan por conocer, es solo que sería interesante que por un día, extendiéramos esa mano solidaria. Artículo elaborado por: Seibi Ninomiya y Carlos Lenin Rojo, Club Rotario Culiacán.
HacesFalta Cemefi
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