Recuerdo en esta JONAL del voluntariado de Alice Stuehler en México
06/12/2005
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“Como voluntaria aprendí a bailar salsa, que se pueden comer las patas de pollo, buscar piojos en el cabello de los niños y matarlos con las uñas… y que un tequilita es medicina para todo”.
Viajar a otro país, donar tiempo y talento, “afinar” su español, ganar más de lo que se da, conocer amigos y otras historias de vida fue lo que Alice Stuehler logró como voluntaria en Colonia Tlatel-Xochitenco en el Municipio Chimalhuacán, Estado de México, impartiendo clases de ingles. En esta Jornada Nacional de Promoción de Trabajo Voluntario (JONAL 2005) realizada en México recordar el paso de la voluntaria alemana nos permite observar la basta experiencia de ayuda que existe por el bien de las comunidades vulnerables, sin importan la distancia. Por su paso en la Fundación para la Asistencia Educativa, Alice conoció las condiciones de vida de la comunidad: “Tienen sus casas a 50 metros del tiradero municipal, no hay calles pavimentadas, a veces ni drenaje y teléfono tampoco. El agua viene en pipa y el grado de la contaminación del aire es altísimo. Tenía que cuidarme mucho para no enfermarme del estómago, de la garganta y para no infectarme los ojos. En la primavera hace mucho aire y toda la basura y el polvo de las calles se levanta. En los tiraderos se forman remolinos con las bolsas de plástico. En temporada de lluvias se inundan todas las calles, porque el sistema de drenaje no sirve”. Sin embargo, dicha participación fue incrementándose día a día: “En mi primer año trabajé como maestra en una guardería para niños… … en el segundo año, mi ocupación principal fue dar clases de inglés a niños de la secundaria y adultos. En total tengo cuatro grupos con un promedio de siete alumnos por grupo y cada grupo viene dos veces a la semana. “La otra parte de mi trabajo fue tipo relaciones públicas. Mantuve el contacto con nuestros bienhechores en Europa, escribo reportes de nuestros avances, hago presentaciones y folletos de nuestra fundación. Si vienen visitantes que hablan otros idiomas les enseño nuestras instalaciones”, expresó Stuehler. Más su participación y gozo como voluntaria, Alice pudo conocer al mexicano y aprender de él: “Aprendí mucho de todos los mexicanos. Ya no me preocupo tanto de las cosas, veo problemas no como algo que se tiene que resolver ahorita mismo y totalmente en una vez, aprendí a bailar salsa, que se pueden comer las patas de pollo, buscar piojos en el cabello de los niños y matarlos con las uñas, caminar arriba de los 4000 metros en las montañas que rodean la ciudad de México y que un tequilita es medicina para todo”. Si deseas conocer más experiencias de voluntarios de países como Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, El Salvador, España, Guatemala, Hondura, México, Nicaragua, Panama, Paraguay, Perú y Republica Dominicana, consulta la página de www.hacesfalta.org.mx, en la sección de “EXPERIENCIAS”
HacesFalta Cemefi
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