-Brindar un espacio afectuoso y cálido, en el que los pacientes pediátricos se sientan seguros para expresarse, fortalecer sus redes de apoyo con otros pacientes (y sus respectivos acompañantes), con personal hospitalario, y como resultado puedan mejorar su bienestar emocional -Que los niños encuentren en los libros un medio para sobrellevar momentos difíciles.
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